En ese contexto, la llegada de Alexander Beller como nuevo Head Coach marca un paso significativo para el desarrollo de la disciplina en el país.
Su nombramiento no solo responde a su trayectoria competitiva y experiencia internacional, sino también a su profundo vínculo con el crecimiento del beach tennis en Chile. Durante más de una década, Beller ha sido protagonista del desarrollo de este deporte desde distintos frentes: impulsando clubes, promoviendo la construcción de canchas, formando jugadores y representando al país en el circuito internacional.
En el último ciclo lideró al Team Chile adulto en el Mundial, donde la selección nacional finalizó en el octavo lugar, un resultado que confirmó el avance competitivo del país. Hoy, su nuevo rol busca proyectar ese crecimiento hacia una estructura más sólida y sostenible para el tenis playa nacional.
Beller conoce el camino desde sus cimientos. En los inicios del desarrollo del deporte en Chile trabajó en la creación de clubes y escuelas deportivas en el norte del país, impulsando el crecimiento de la disciplina junto a instituciones deportivas y comunidades locales. Con el tiempo, su carrera lo llevó también a Brasil, potencia mundial del tenis playa, donde ha residido durante los últimos años, compitiendo y formándose junto a jugadores y entrenadores de alto nivel.
Esa combinación de experiencia —desde la base formativa hasta el alto rendimiento— es la que hoy busca poner al servicio del tenis playa chileno.
“Es un desafío muy importante y una gran responsabilidad”
Asumes como Head Coach del Tenis Playa chileno tras una etapa como capitán del Team Chile adulto que finalizó octavo en el Mundial. ¿Qué significa para ti este nuevo desafío?
Para mí significa un desafío muy importante y también una responsabilidad grande. Haber sido capitán del Team Chile adulto en el último Mundial y terminar en el octavo lugar fue una experiencia muy valiosa que demostró que Chile puede competir a buen nivel cuando hay organización, trabajo y compromiso.
Este nuevo paso me motiva mucho porque veo una proyección real para el tenis playa en Chile. Nuestro país tiene un territorio enorme de playas y una cultura muy fuerte de deportes de raqueta, lo que nos da un potencial muy grande para seguir creciendo.
Además, por mi experiencia en el deporte, siento que puedo aportar desde distintos ámbitos. Llevo muchos años involucrado en el desarrollo del tenis playa, conozco a los jugadores, a los entrenadores y a los clubes, y creo que puedo contribuir a ordenar y potenciar ese crecimiento. Hoy mi objetivo es ayudar a que el tenis playa chileno dé un salto estructural, no solo competitivo.
Desde tu mirada y experiencia internacional, ¿Cuál es tu diagnóstico actual del tenis playa en Chile?
Creo que Chile está en una etapa de crecimiento y consolidación. En los últimos años hemos visto un aumento en la cantidad de jugadores, torneos y clubes que están desarrollando la disciplina, lo que es muy positivo para el futuro del deporte.
Desde el punto de vista competitivo todavía estamos en un proceso de desarrollo si lo comparamos con países que llevan muchos años trabajando el tenis playa a nivel profesional, pero los avances han sido importantes.
De hecho, después de Brasil, Chile es uno de los países que más torneos organiza durante el año, junto con potencias como Estados Unidos y Portugal. Eso refleja que existe una base competitiva activa y un circuito que se está moviendo.
El desafío ahora es seguir fortaleciendo la estructura deportiva, la formación de jugadores y la continuidad competitiva.
Chile ha mostrado avances importantes a nivel grupal en el último Mundial. ¿Qué debemos fortalecer para dar el siguiente paso?
Para dar el siguiente salto competitivo es fundamental fortalecer tres áreas: el volumen de competencia, la formación técnica y la experiencia internacional.
Los jugadores necesitan competir con mayor regularidad en torneos de alto nivel para acelerar su proceso de aprendizaje. También es importante continuar trabajando la formación técnico-táctica desde etapas tempranas.
Además, debemos ampliar la base de clubes. Hoy existen proyectos que están haciendo un gran trabajo, pero todavía son pocos. Más clubes significan más jugadores, más escuelas, más competencia y más horas de cancha para los jóvenes.
Si logramos ampliar esa base, el salto competitivo llegará de forma natural.
¿Cómo evalúas a los jugadores junior que vienen empujando fuerte?
Creo que el recambio generacional es una de las noticias más positivas para el tenis playa chileno. Hoy vemos varios jugadores junior con mucho talento, motivación y ganas de competir.
La transición al profesionalismo siempre es exigente, porque implica un cambio en el ritmo de competencia y en la preparación física y mental. Por eso es clave acompañar ese proceso con una buena planificación y más oportunidades competitivas.
También será importante que los jugadores jóvenes puedan tener experiencias de entrenamiento y competencia en Brasil, donde el nivel del circuito es muy alto y donde se vive el tenis playa de manera profesional todos los días.
“La expansión territorial es clave para el desarrollo”
Este 2026 comenzó con un calendario que incluyó por primera vez una fecha del circuito en Arica. ¿Qué impacto puede tener esta expansión?
Me parece una muy buena señal para el crecimiento del tenis playa en Chile. La expansión territorial es clave para que el deporte siga desarrollándose y llegue a nuevas comunidades.
El norte del país tiene un enorme potencial por las condiciones climáticas. Regiones como Arica, Iquique, Antofagasta, Atacama o La Serena pueden mantener actividad durante gran parte del año.
Al mismo tiempo también tenemos que mirar hacia el sur del país, donde el verano se convierte en una gran oportunidad para llevar el circuito a nuevas zonas.
Mientras más regiones participen y más clubes se sumen, mayor será la base sobre la que crecerá el tenis playa chileno.
¿Cuáles son los principales objetivos de tu gestión como Head Coach?
Los objetivos se pueden dividir en tres áreas: rendimiento deportivo, masificación y proyección internacional.
En rendimiento buscamos seguir mejorando el nivel competitivo de nuestros jugadores, especialmente en categorías junior, y fortalecer la formación técnica con metodologías que hoy utilizan países líderes como Brasil.
En paralelo queremos avanzar hacia un circuito nacional más sólido, con estándares claros de organización y calidad.
Y en el plano de la masificación, el desafío es ampliar la infraestructura del tenis playa en Chile, aumentando el número de canchas y clubes activos en distintas regiones.
El objetivo final es claro: construir una base cada vez más sólida para que el tenis playa chileno siga creciendo en cantidad, calidad y proyección internacional.





