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15 de Agosto

Mafia albanesa en Chile: La ruta de la cocaína que puso a los puertos nacionales bajo la lupa

Autor | Informa al minutoEquipo-de-prensa-informa-al-minuto

Fuente imagen | Informa al minuto T13

Se reveló una operación internacional que buscaba utilizar los puertos chilenos para enviar cocaína a Europa y que involucró a ciudadanos de Albania, Perú y China.

La presencia de organizaciones criminales vinculadas a clanes albaneses en Chile dejó de ser solo una hipótesis de organismos internacionales y pasó a contar con un caso judicial concreto. El principal antecedente es la investigación que terminó con la detención y posterior condena de Viktor Gjini, ciudadano nacido en Kosovo y con nacionalidad albanesa, quien coordinó en Chile una operación destinada a sacar cocaína hacia Europa. En mayo de 2026, Reportajes T13 volvió a poner el caso en el centro de la discusión sobre el crimen organizado transnacional en el país.

 

Una operación que buscaba abrir una nueva ruta:

 

Los antecedentes establecidos judicialmente señalan que el 20 de abril de 2023, Gjini y otros participantes se organizaron para explorar una ruta marítima desde Chile hacia Europa. El objetivo era utilizar los puertos de San Antonio o Valparaíso para enviar aproximadamente 100 kilos de clorhidrato de cocaína hacia Rotterdam, en Países Bajos.

 

Para concretar la operación, Gjini contactó a un funcionario de la Armada que actuaba como agente encubierto y le ofreció US$20.000 para ocultar la droga dentro de un contenedor. Posteriormente, viajó a Europa para coordinar el financiamiento y regresó a Chile a comienzos de mayo.

 

La investigación terminó con el hallazgo de 96,678 kilos de cocaína, distribuidos en 98 paquetes, en un departamento de Recoleta. La droga tenía una pureza cercana al 96%. En el mismo caso se incautaron millones de pesos en efectivo y antecedentes relacionados con la operación.

 

El tribunal estableció que Gjini cumplía un papel central en la coordinación y logística en Chile, manteniendo contacto con quienes almacenaban la droga y preparando su eventual salida marítima hacia Europa. El financiamiento de la operación también involucró transferencias informales de dinero desde Europa y la entrega de aproximadamente $73 millones en efectivo.

 

Condenado por narcotráfico, pero no por asociación ilícita:

 

El caso tiene una precisión jurídica importante. El Tribunal Oral en lo Penal de Viña del Mar condenó a Gjini como autor del delito de tráfico ilícito de drogas a 10 años de presidio, además de una multa de 100 UTM. La sentencia fue posteriormente revisada por la Corte de Apelaciones de Valparaíso, que rechazó el recurso de nulidad presentado por su defensa.

 

Sin embargo, el tribunal no acreditó judicialmente la existencia de una asociación ilícita en los términos planteados por la Fiscalía. La Corte explicó que no se logró demostrar de manera categórica una organización permanente y jerarquizada, con jefes, reglas propias y una estructura destinada a cometer un número indeterminado de delitos. Por ello, es más preciso hablar de una operación criminal transnacional vinculada a ciudadanos albaneses que afirmar que un tribunal chileno estableció la existencia de una “mafia albanesa” instalada formalmente en el país.

 

El interés de los clanes balcánicos por Sudamérica:

 

El caso chileno se inserta en un fenómeno de mayor alcance. Un informe de la Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC) ha documentado la creciente relación entre organizaciones criminales de los Balcanes Occidentales y las rutas de cocaína de Sudamérica hacia Europa.

 

Estas estructuras utilizan distintos métodos para mover la droga, entre ellos la contaminación de contenedores con cargamentos legales y operaciones marítimas mediante embarcaciones menores. Los puertos sudamericanos resultan estratégicos debido a su conexión con Europa y a la enorme demanda existente en ese continente.

 

Chile aparece especialmente relevante por su extensa infraestructura portuaria. De acuerdo con los antecedentes de la investigación de Gjini, precisamente una de las razones para explorar el país era establecer una ruta alternativa hacia Europa mediante sus puertos. El fiscal Carlos Ribas, del equipo SAC-ECOH de Valparaíso, describió a Gjini como una persona con amplios conocimientos sobre exportaciones, rutas marítimas y funcionamiento portuario.

 

Los puertos chilenos ya habían aparecido en grandes investigaciones internacionales:

 

El caso Gjini no es el único antecedente que ha puesto a Chile dentro de investigaciones relacionadas con redes criminales de los Balcanes.

 

En 2019, el buque MSC Gayane, que había zarpado desde Coronel, fue interceptado en Filadelfia con 18 toneladas de cocaína. El montenegrino Goran Gogić fue posteriormente acusado en Estados Unidos de liderar una operación internacional de narcotráfico que también contemplaba otros envíos desde puertos vinculados a Chile. Investigaciones internacionales han relacionado ese caso con organizaciones criminales de los Balcanes Occidentales.

 

Aunque Gogić es montenegrino y ese caso no debe presentarse automáticamente como una operación de la mafia albanesa, sí constituye un antecedente de la utilización de infraestructura portuaria chilena por redes criminales balcánicas para transportar grandes cantidades de cocaína hacia mercados internacionales.

 

Un fenómeno que sigue bajo vigilancia:

 

La investigación sobre Gjini demuestra que las organizaciones criminales transnacionales no necesariamente necesitan instalar grandes estructuras visibles en un territorio. Pueden operar mediante emisarios, contactos locales, financistas, proveedores logísticos y redes internacionales, aprovechando las capacidades de cada país.

 

Al 13 de agosto de 2026, el antecedente judicial más sólido en Chile continúa siendo la condena de Gjini. Ese mismo día, T13 informó que el ciudadano de nacionalidad neerlandesa que fue condenado por el caso de la denominada mafia albanesa se encontraba entre los internos de alta peligrosidad trasladados desde Santiago al complejo penitenciario La Laguna, en el marco del Operativo Cancerbero.

 

El caso deja así una señal de alerta para las autoridades chilenas: Chile no necesariamente es el destino final de estas organizaciones, sino que puede ser utilizado como plataforma logística para acceder a mercados internacionales de mayor rentabilidad. La evidencia disponible permite afirmar que redes criminales de origen albanés han intentado utilizar territorio y puertos chilenos para el narcotráfico; lo que no permite afirmar, hasta esta fecha, es que una estructura denominada genéricamente “mafia albanesa” controle los puertos o tenga una presencia territorial consolidada en Chile.

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