All Brads continúa dando señales concretas de crecimiento institucional tras inaugurar nuevas instalaciones en su recinto de Alba 2, en Chicureo. El club sumó espacios fundamentales para su desarrollo deportivo y social, en una jornada que marcó un nuevo hito dentro de un proyecto que busca consolidarse tanto en lo competitivo como en la construcción de identidad.
Uno de los elementos más destacados de esta expansión es el sello propio con el que se ha llevado a cabo. La construcción del quincho y la habilitación del gimnasio fueron realizadas en gran parte por los propios jugadores, reflejando un fuerte compromiso interno y una cultura basada en el trabajo colaborativo. Más allá de cubrir necesidades funcionales, estos espacios apuntan a fortalecer la cohesión del plantel.
En el ámbito deportivo, la implementación del gimnasio ha contado con el respaldo de Human Lab, iniciativa liderada por Raúl David, que ha sido clave para potenciar la preparación física del equipo. Esta alianza busca elevar el estándar del plantel en línea con las exigencias del rugby actual, especialmente en una competencia dinámica como la Segunda División de ARUSA.
El positivo presente institucional se vio reflejado también dentro de la cancha. Durante el mismo fin de semana, All Brads debutó en la temporada 2026 con una contundente victoria por 40-17 frente a Old Newlanders, resultado que reafirma el buen momento del equipo y respalda el proceso que viene desarrollando en los últimos años.
El próximo desafío no será menor. All Brads deberá visitar al Colegio Saint George para enfrentar a Old Georgians, en un partido que asoma como uno de los más atractivos de la Segunda División. Ambos equipos se perfilan como protagonistas, por lo que este encuentro podría comenzar a definir el rumbo de la temporada.
Más allá de resultados puntuales, el presente de All Brads refleja el crecimiento de un club que apuesta por el desarrollo desde sus bases. Con una combinación de infraestructura, sentido de pertenencia y visión a largo plazo, el proyecto de Chicureo comienza a posicionarse como un ejemplo de consolidación dentro del rugby nacional.





