El rugby femenino chileno continúa marcando presencia en el escenario internacional con un nuevo logro destacado. Antonieta Badilla, Catalina Miranda y Francisca Fuentes se consagraron campeonas del Brasil Sevens 2026 junto a Melina Rugby, tras imponerse por 12-5 en la final ante El-Shaddai, en un torneo disputado en São Paulo.
La conquista evidencia no solo el buen momento del conjunto campeón, sino también la incidencia de las jugadoras chilenas, quienes cumplieron un rol determinante durante toda la competencia. Su aporte se hizo notar tanto en labores ofensivas como defensivas, en un certamen caracterizado por su alto nivel competitivo.
El camino al título estuvo marcado por una campaña sólida. En cuartos de final, Melina Rugby superó con claridad a São José por 28-5, mostrando un juego dinámico y eficacia en la definición. En semifinales, el equipo enfrentó un desafío más exigente ante Poli Rugby, logrando una ajustada victoria por 19-12 en un encuentro de alta intensidad.
Ya en la final, el equipo volvió a demostrar su consistencia, imponiéndose por 12-5 en un partido cerrado frente a El-Shaddai. La solidez defensiva y la correcta administración del ritmo de juego fueron claves para asegurar el campeonato.
Las tres jugadoras chilenas fueron piezas importantes dentro del funcionamiento colectivo, integrándose a una estructura competitiva que mantuvo un rendimiento parejo en todas las fases del torneo. Tras la consagración, Antonieta Badilla destacó el enfoque del equipo, señalando que el objetivo siempre fue centrarse en su propio juego y avanzar partido a partido, respaldadas por una exigente preparación previa.
Este título se suma al crecimiento sostenido del rugby femenino chileno, con jugadoras que comienzan a posicionarse en competencias internacionales. En un contexto donde Brasil cuenta con una estructura consolidada en este deporte, el logro adquiere mayor relevancia al reflejar la capacidad del talento chileno para competir en escenarios exigentes.
Más allá del trofeo, la consagración representa una señal concreta del avance del rugby femenino nacional y de su proyección fuera del país, reafirmando que Chile continúa dando pasos firmes en su desarrollo dentro de la disciplina.






