El destacado médico, académico y Premio Nacional de Medicina, Fernando Monckeberg, fue homenajeado en el Palacio de La Moneda por su invaluable contribución a la salud pública chilena y, especialmente, por su histórica lucha contra la desnutrición infantil. Durante la ceremonia, realizada a pocos días de cumplir 100 años, el especialista expresó su emoción por el reconocimiento recibido. "Nunca imaginé llegar a los 100 años, ni mucho menos estar aquí recibiendo este homenaje", señaló ante las máximas autoridades del país.
La actividad contó con la participación del Presidente de la República y de la presidenta del Senado, Paulina Núñez, quien anunció un reconocimiento permanente a la trayectoria del médico. La senadora informó personalmente a Monckeberg que la sala de sesiones de la Comisión de Salud del Senado llevará su nombre, destacando el impacto transversal de su trabajo en la formulación de políticas públicas orientadas al bienestar de niños y niñas de Chile.
"Lo que él hizo respecto de la desnutrición infantil, convenciendo a distintos sectores políticos y gobiernos, terminó convirtiéndose en una verdadera política de Estado", afirmó Núñez. La parlamentaria agregó que el homenaje constituye un reconocimiento en vida a una figura que "no solamente fue parte de la historia, sino que cambió la historia de Chile".
Por su parte, el Presidente de la República destacó el carácter visionario de Monckeberg y su capacidad para impulsar acuerdos más allá de las diferencias políticas. El mandatario recordó que el médico participó en la elaboración de los programas de salud y nutrición de los tres candidatos presidenciales de 1970, logrando instalar la lucha contra la desnutrición como una prioridad nacional. "Es un genio de la salud, de la nutrición y también un genio político, porque su obra ha perdurado en el tiempo", señaló.
Durante su intervención, Monckeberg reflexionó sobre los profundos cambios experimentados por Chile en el último siglo. Recordó que a mediados del siglo XX la realidad del país estaba marcada por la pobreza extrema y una elevada mortalidad infantil. Según explicó, en 1950 la mitad de los niños nacidos vivos fallecía antes de cumplir 15 años, una situación que representaba un enorme desafío sanitario, social y económico para el país.
El médico destacó que los avances alcanzados en las últimas décadas fueron posibles gracias a políticas públicas sostenidas en áreas como la nutrición infantil, el saneamiento ambiental, la atención médica, la vivienda y el acceso al agua potable. A su juicio, estos progresos permitieron que millones de niños desarrollaran plenamente sus capacidades y contribuyeran al desarrollo nacional. "Los avances que Chile logró en esta materia fueron posibles gracias a una convicción que cruzó gobiernos, generaciones y sensibilidades diversas", concluyó.




