Entre el 16 y el 18 de septiembre, Ciudad del Cabo fue escenario de la World Rugby Training and Education Conference 2026, instancia que reunió a oficiales de capacitación regionales provenientes de distintos países y uniones de rugby del mundo. La edición de este año contó, por primera vez, con la participación de un representante de Chile.
La Federación de Rugby de Chile estuvo representada por Cristian Álvarez, Oficial Nacional de Capacitación de Chile Rugby, además de Trainer y Educador de World Rugby, quien presentó ante los asistentes el trabajo desarrollado durante 2026 por el área de Capacitación de la Federación, en la categoría «Unión de Desarrollo».
La participación representó un hito para Chile Rugby, al tratarse de la primera vez que la Federación tuvo presencia en esta conferencia internacional, espacio destinado al intercambio de experiencias y buenas prácticas en materia de formación y capacitación entre las distintas uniones de rugby a nivel mundial.
Durante su exposición, Álvarez abordó dos de los principales ejes del plan de desarrollo de capacitación implementado durante el año: la formación de una nueva fuerza de trabajo de educadores a nivel nacional y el programa «Monitores de Rugby Sin Contacto», iniciativa que permitió ampliar la presencia del deporte en ciudades donde hasta entonces no existían clubes de rugby.
Una nueva fuerza de educadores a nivel nacional:
Uno de los principales avances presentados correspondió al crecimiento de la red de educadores de Chile Rugby. En marzo de 2026 se realizó en Santiago la «Super Week», instancia en la que fueron formados 43 nuevos educadores en áreas relacionadas con liderazgo, bienestar del jugador, referato, coaching y fuerza y acondicionamiento.
Con este proceso, la fuerza educadora nacional pasó de 30 a 73 educadores y trainers, distribuidos en once asociaciones regionales a lo largo del país, desde Arica hasta Punta Arenas.
Este crecimiento permitió entregar mayores niveles de autonomía a las asociaciones regionales, que pudieron desarrollar sus propios cursos de capacitación sin depender exclusivamente de la disponibilidad de educadores concentrados en Santiago.
Rugby Sin Contacto llegó a nuevas ciudades:
El segundo eje presentado en Ciudad del Cabo correspondió al programa «Monitores de Rugby Sin Contacto», iniciativa orientada a capacitar a profesores de educación física municipal para incorporar el rugby en establecimientos públicos de ciudades donde todavía no existía un club.
El programa surgió como respuesta a uno de los principales desafíos territoriales que enfrenta el rugby chileno: la extensión geográfica del país, que alcanza aproximadamente 4.300 kilómetros de norte a sur, mientras la práctica organizada de esta disciplina se concentraba principalmente en un número reducido de ciudades.
En lugar de esperar la creación de nuevos clubes para comenzar a desarrollar el deporte en determinadas localidades, la iniciativa apostó por capacitar a profesores que ya formaban parte de las comunidades educativas, utilizando la infraestructura disponible en los establecimientos, los horarios de clases y el vínculo existente entre los docentes y sus estudiantes.
El formato sin contacto también permitió reducir barreras asociadas al equipamiento y la seguridad, además de facilitar la participación de grupos mixtos y de personas que se estaban iniciando en la disciplina.
Durante 2026, el programa permitió formar a 97 Monitores de Rugby Sin Contacto, mediante siete cursos realizados en siete ciudades: Antofagasta, Coquimbo, Vicuña, Ovalle, Valparaíso, Viña del Mar y Santiago.
En total, la iniciativa alcanzó una cobertura territorial superior a los 1.300 kilómetros, ampliando el acceso al rugby hacia localidades que anteriormente no contaban con una estructura de club.
Entre los elementos destacados de la experiencia chilena estuvieron su capacidad de multiplicar el alcance de la formación, considerando que cada monitor podía acercar la disciplina a cientos de estudiantes; el aprovechamiento de infraestructura ya existente; el bajo costo de implementación para familias y municipios; y su carácter inclusivo, al tratarse de una modalidad mixta y practicable desde el primer día.
El desafío de ampliar la cobertura:
Tras la experiencia desarrollada durante 2026, Chile Rugby avanzó además en la planificación de nuevas etapas del programa, considerando la incorporación de las regiones de Tarapacá, Atacama y O’Higgins.
Junto con ello, la Federación trabajó en mecanismos para vincular a los monitores formados con clubes y asociaciones regionales, con el objetivo de generar una ruta de continuidad desde la iniciación escolar hacia la práctica de rugby de club y la competencia escolar.
De esta manera, la experiencia desarrollada durante el año permitió a Chile Rugby no solo ampliar territorialmente sus programas de capacitación, sino también presentar ante representantes internacionales una estrategia diseñada para enfrentar las particularidades geográficas y de desarrollo del rugby en el país.


