Desde distintos puntos de la Región de Coquimbo, otras ciudades de Chile e incluso desde el extranjero, miles de peregrinos llegaron hasta Andacollo para encontrarse con la Virgen del Rosario. Algunos arribaron en vehículos y buses, mientras otros realizaron a pie el tradicional recorrido de aproximadamente 60 kilómetros desde La Serena hasta la denominada “Montaña Santa”, llevando consigo intenciones, agradecimientos y promesas confiadas a la “Chinita”.
La celebración estuvo precedida por nueve días de preparación bajo el lema “Reina de la Montaña, Madre de Cristo, Virgen de Andacollo: Luz de todos los caminos”. La novena, predicada por sacerdotes de la Vicaría de Coquimbo, permitió a la comunidad y a los peregrinos disponer el corazón mediante la oración y las celebraciones litúrgicas en torno a María y a su Hijo Jesucristo.
Uno de los momentos centrales de la Fiesta Chica fue la Eucaristía solemne, celebrada a las 11:00 horas y presidida por el Nuncio Apostólico en Chile, Mons. Kurian Mathew Vayalunkal, junto al Arzobispo de La Serena, Mons. René Rebolledo Salinas; el Obispo Auxiliar, Mons. Enrique Balzan Caruana; el párroco y rector del Santuario, P. Fernando Vega Cortés; sacerdotes, diáconos y numerosos fieles. La Basílica Menor se encontraba colmada de peregrinos que participaron de la celebración y contemplaron de cerca la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo.
En su homilía, el Nuncio destacó la profunda devoción mariana que durante siglos ha marcado la historia del Santuario, especialmente en el contexto de los 350 años de la llegada de la sagrada imagen. A partir de las lecturas bíblicas, invitó a los presentes a preguntarse por los frutos que ofrecen a Dios, llamados a ser signos de justicia, solidaridad y paz. Asimismo, exhortó a vivir la peregrinación no solo como una tradición, sino como un verdadero encuentro con Cristo que transforme la vida, impulse el perdón y haga de cada creyente un constructor de paz.
Durante la celebración también se presentaron diversos signos vinculados con la historia y la vida del Santuario. Los anderos llevaron pañuelos blancos que fueron bendecidos por el Nuncio y que posteriormente utilizaron durante la procesión. Integrantes del Coro de Andacollo presentaron una insignia como expresión de su servicio y de los años dedicados a acompañar con el canto las celebraciones. Asimismo, representantes de la Zonal de Vicuña ofrecieron frutos de la tierra en acción de gracias por las lluvias y el agua recibida durante este año, especialmente significativo para una región afectada históricamente por la escasez hídrica.
Los bailes religiosos tuvieron, como cada año, una presencia fundamental en la festividad, acompañando con sus danzas, música y oración los distintos momentos de la jornada. El Cacique General de los Bailes Religiosos, Jaime Guerrero, destacó especialmente los 350 años de la llegada de la imagen de la Virgen, subrayando que durante este tiempo la “Chinita” ha acompañado a generaciones de familias, acogiendo sus súplicas, promesas, alegrías y dolores.
La conmemoración de los 350 años marcó especialmente esta Fiesta Chica, poniendo de relieve la importancia histórica y espiritual del Santuario de Andacollo, uno de los principales lugares de peregrinación mariana del norte de Chile. La devoción volvió a manifestarse en la presencia de personas mayores, jóvenes y niños que llegaron hasta la Basílica para agradecer favores recibidos, cumplir promesas o encomendar sus vidas y las de sus seres queridos a la intercesión maternal de María.
Entre los peregrinos estuvo Rosa Mondaca, proveniente de Santiago, quien llegó para agradecer a la Virgen por la recuperación de un familiar que padecía una enfermedad terminal. También participó por segundo año consecutivo José Antonio Andrade, migrante venezolano residente en la zona, quien valoró la profundidad de la piedad popular y la devoción expresada por los bailes religiosos.
La jornada concluyó con la tradicional procesión por las calles de Andacollo, presidida por el Obispo Auxiliar de La Serena, Mons. Enrique Balzan Caruana, y acompañada por bailes religiosos, anderos, guardias de honor, promeseros y miles de fieles que avanzaron entre cantos y oraciones para rendir homenaje a la “Chinita”.
Así concluyó una nueva Fiesta Chica de Andacollo, marcada por la conmemoración de los 350 años de la llegada de la sagrada imagen. Una celebración que volvió a reunir a generaciones de peregrinos en torno a la Virgen del Rosario, quienes emprendieron el regreso a sus hogares llevando consigo sus agradecimientos, peticiones y la esperanza puesta en la intercesión de la “Chinita”.


