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13 de Marzo

Daniel Hourcade: “Sería ideal que Chile tenga un torneo de juveniles más amplio”

Autor | Informa al minutoEquipo-de-prensa-informa-al-minuto

Fuente imagen | Informa al minuto Felipe Cáceres / Para Rugbychile.cl

Daniel Hourcade, Gerente de Alto Rendimiento de Sudamérica Rugby y uno de los impulsores del profesionalismo en la región, estuvo en Chile, en la victoria de Selknam frente a Yacaré en el colegio Saint George y analizó el fuerte crecimiento del rugby chileno, la identidad en la región, el desafío pendiente que tiene el rugby chileno con fortalecimiento del rugby de juveniles.

Marzo llega a Santiago y el calendario de verano comienza a ceder su lugar. Para los fanáticos de la ovalada, eso significa inicio de temporada. Y el escenario no podría ser más simbólico: abrir el año con rugby profesional en uno de los colegios más tradicionales de la ciudad.

 

En ese contexto, no deja de ser significativo que el Super Rugby Américas, una de las grandes ligas y vitrinas del rugby mundial, levante el telón en una de las cunas del rugby chileno. El torneo ya suma dos fechas disputadas y ha tenido a la franquicia nacional, Selknam Rugby, con un arranque irregular: una abultada derrota en Tucumán y una sufrida victoria en Santiago ante Yacaré XV de Paraguay, conseguida en la agonía.

 

Un comienzo dubitativo, aunque no para Daniel Hourcade —ex entrenador del seleccionado argentino y actual Gerente de Alto Rendimiento de Sudamérica Rugby—, visionario y uno de los arquitectos del profesionalismo en la región. Aun así, su mirada atenta pasa casi inadvertida en las tribunas del Saint George. Lo saludamos y conversamos sobre la mística, la cultura del juego, el camino recorrido y el desafío de que el alto rendimiento también llegue a las bases del rugby.

 

 Daniel, eres uno de los forjadores del profesionalismo en Sudamérica, ¿Qué palabras le puedes dedicar a este proceso después de casi una década?

 

Muchas, aunque en la región empezamos hace bastante tiempo. Yo arranqué en 2009 con la Unión Argentina de Rugby, así que llevamos más de 20 años trabajando en esto del profesionalismo. Y la verdad es que estamos muy contentos con esta realidad: el hecho de tener un torneo propio, que era un sueño de todos los países, y hacer crecer la región a través de esta competencia es increíble. Me parece que estamos cumpliendo parte de muchos de los objetivos que nos planteamos cuando comenzó el torneo hace siete años atrás.

 

¿Cómo ves lo que hizo Chile, como resumes la evolución que ha tenido?

 

La evolución que ha tenido Chile es impresionante y está a la vista. El hecho de haber clasificado a dos mundiales consecutivos habla por sí solo del crecimiento que ha tenido el rugby chileno. Creo que, como en todos los procesos, esto es mucho más largo. Después falta que ocurra lo que nosotros llamamos el “derrame”, es decir, que ese crecimiento llegue también al rugby doméstico, a los clubes y a las bases. Eso todavía no se ha logrado del todo. Pero como todos los proyectos, esto llevará tiempo. A medida que esto (rugby rentado) demuestre que realmente ayuda a crecer, poco a poco el rugby local también debería seguir ese camino. No estoy diciendo que los clubes se tengan que “profesionalizar”, simplemente que haya un poco más de apertura.

 

¿Cómo debería ser esa apertura?

 

Es que, en Chile, puntualmente, está el tema de los colegios. Y es algo que no se puede obviar. Los juveniles tienen torneos de colegio y torneos de clubes, pero con la consecuencia que después juegan muy poco tiempo todos juntos. Eso fue uno de los puntos que detectamos desde el primer momento cuando analizamos la situación de Chile ya varios años atrás: en ese sentido sería ideal que Chile tenga un torneo de juveniles más amplio. Muchos chicos entrenan durante la semana en sus colegios y no en los clubes, y eso hace que quizás no se genere tanto sentido de pertenencia hacia los clubes. Además, el éxodo que tiene Chile cuando los jugadores terminan el colegio es muy grande, muy por encima de lo que pasa en otros lugares del mundo. Y eso tiene relación con esa cultura de los colegios. No digo que esté mal, pero tal vez hay que ver cómo encauzarla.

 

¿Tienen en Sudamérica rugby alguna idea concreta para eso?

 

Yo alguna vez hablé con un dirigente y le planteé que, en lugar de jugar los torneos intercolegiales los sábados, quizás se podrían jugar los miércoles…. Es una manera de no dejar de lado el rugby escolar y, al mismo tiempo, ayudar a los clubes a desarrollar sus competencias. Pero son ideas que uno trae desde afuera. Después hay que adaptarlas a la realidad del país, ya que son solamente propuestas.

 

…En Chile también está el tema geográfico: es un país muy largo, con distancias muy grandes.

 

Sí, pero eso también pasa en Argentina, sobre todo desde el centro hacia el sur. Siempre digo que hay que ser ingenioso: buscar formatos distintos, tal vez torneos más concentrados, con pausas, o con sistemas diferentes. No se trata de copiar y pegar un torneo tradicional, porque cada país tiene su realidad. Brasil, por ejemplo, tiene un territorio muchísimo más grande que Argentina y enfrenta desafíos aún mayores. Entonces hay que probar, intentar, equivocarse y volver a intentar.

 

Ya que mencionas a las provincias: Selknam estuvo jugando en Tucumán y generó mucha expectativa, pero sucumbió fuerte ante un rugby tucumano tiene una mística importante. Tú, además, eres un embajador de esa provincia. ¿Qué puedes decir sobre eso?

 

Creo que tiene mucho que ver con lo que veníamos hablando: la identidad. En Tucumán, por ejemplo, está el símbolo de “la camiseta Naranja”, que es un emblema para toda la región. La cantidad de gente que se involucra en la unión y la gente que va a los partidos es impresionante. Es cultura viva. Y eso es lo que viven los chicos en los clubes desde que son muy niños. Ese sentido de pertenencia es muy grande, especialmente con la camiseta naranja. Tiene algo casi místico, si se quiere decir. Quizás suena exagerado, pero es así.

 

 ¿Cómo se puede generar una mística de rugby en un país como Chile?

 

Lo primero es no cometer el error de copiar y pegar. Y la cierto es que cada país tiene su propia cultura y no hay por qué cambiarla. Lo que hay que hacer es entender la cultura existente y, en base a ella, adaptar el proyecto para que funcione de la mejor manera posible.

 

Tú hace años tuviste declaraciones fuertes sobre la poca identidad con la que el chileno vive culturalmente su rugby de clubes. ¿Qué podrías decir hoy sobre eso?

 

Más que declaraciones fuertes, son realidades. Es la realidad. Yo no crítico. Lo que pasa es que es cómo se vive el rugby en Chile, sobre todo en las divisiones formativas. Los torneos están separados: por un lado, los colegios y por otro lado los clubes. No es lo ideal, no es lo mejor. Posiblemente sea cultural, y es algo que, a diferencia de lo que pasa en Argentina o Uruguay, donde los torneos de clubes son la casa de los jugadores. En Chile, muchas veces la casa es el colegio. Pero no es una crítica; es cultural. Pero sí creemos que el rugby chileno va a crecer en la medida en que haya un apoyo fuerte a los juveniles, y para eso se necesita mejor competencia. ¿Qué mejor competencia que jueguen todos contra todos?

 

¿Entonces falta remecer un poco hoy el ecosistema del rugby chileno?

 

No, creo que Chile haya que remecerlo. Porque ha crecido de manera sustancial. Es impresionante lo que ha logrado. Hace seis o siete años nadie podía imaginar siquiera que Chile jugaría un Mundial. Tenían un sueño, luego desarrollaron un proyecto detrás de ese sueño, trabajaron para lograrlo y consiguieron objetivos tremendos. Entonces, ¿por qué no pensar que se pueden lograr más cosas? Todo esto es trabajo y esfuerzo. Cuando se logra algo, hay que trabajar más y esforzarse más. Siempre hay que ir por más. No hay secreto ni receta.

 

UN SUPER RUGBY AMERICAS SIN TMO 

 

¿Qué se puede decir oficialmente al respecto?

 

Primero, lo que nosotros queremos es que fluya el juego, que no haya tantos parates. El mundo del rugby está reaccionando frente al TMO porque a veces llegó para resolver dudas, pero muchas veces terminaba generando más dudas y mucho tiempo detenido.

 

Los árbitros por ahí se apoyaban demasiado en el TMO y no tomaban decisiones. Esto es absolutamente experimental, no es algo definitivo. Es una prueba que creo que nos va a ayudar mucho a que los árbitros trabajen de a tres. Hoy el rugby no puede trabajar con un árbitro solo; necesita de la colaboración de sus asistentes. Creemos que tienen que estar más comunicados, porque es imposible ver todo. Sabemos también que van a cometer más errores de los que normalmente cometen, pero es parte de esto. Lo hablamos con todos: entrenadores, árbitros. Les dimos la confianza para que tomen decisiones. Si se equivocan, se analizará después, pero creemos que será un crecimiento para todos. Además, durante cien años el rugby se jugó sin TMO y no pasó nada. Obviamente queremos estar a la altura y tener los mejores estándares en nuestro torneo, pero esto es una prueba que creemos que nos va a servir. Veremos los resultados y analizaremos en el futuro.

 

¿Esto pasa por un tema de estándar?

 

No, de estándar no hay problema. Es un tema de que consideramos que en un momento el TMO tomó demasiado protagonismo y los partidos se volvían aburridos para verlos. Nosotros queremos fluidez en el juego. Puede haber errores o no, pero el juego no se detiene. Eso es lo que está pasando: lo que viste hoy, lo que se vio en los primeros partidos de la primera fecha y lo que seguirá pasando. No es que el TMO no sirva; claro que sirve, como cualquier tecnología. Pero cuando la usás demasiado pasa a ser un problema. El año pasado bajamos una línea de usar el TMO solamente para try o no try y juego sucio evidente, pero no se cumplieron los objetivos que habíamos planteado. Entonces estamos probando con esto. Veremos los resultados y analizaremos si vale la pena continuarlo o no.

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