La tarde de este 1 de mayo, a los 81 años, falleció Nelson Albornoz Ruedlinger, una figura clave en el desarrollo del transporte en el sur de Chile. Con su partida, se cierra la historia de uno de esos protagonistas silenciosos que, lejos de los grandes titulares, contribuyeron a levantar una industria en tiempos donde el esfuerzo era la principal herramienta y el futuro, una incertidumbre constante.
Su camino comenzó en 1965, cuando aún era estudiante y decidió integrarse al mundo del transporte sin más certezas que su intuición, trabajo y una profunda convicción por avanzar. Años más tarde, en 1977, marcaría un punto de inflexión al expandir sus operaciones hacia el litoral de La Araucanía, entendiendo el transporte no solo como un servicio, sino como un puente entre territorios y personas.
Durante ese proceso, enfrentó desafíos significativos: conectar zonas rurales, desarrollar servicios interurbanos, adquirir flota como Buses Igi Llaima e incluso proyectarse hacia servicios internacionales. “Nada fue fácil. Los caminos ni las personas eran los de ahora”, solía decir, reflejando en pocas palabras una trayectoria construida sobre esfuerzo constante y cercanía con la comunidad.
Más allá del crecimiento empresarial, su legado más profundo se encuentra en su familia. Junto a su esposa, Yolanda Badilla Morales, con quien compartió más de 50 años de matrimonio, construyó una vida marcada por el compromiso y las convicciones. Esa herencia hoy se proyecta en sus hijos, nietos y cercanos.
Sus hijos, Nelson Albornoz y Freddy Albornoz, han continuado su camino al frente de Narbus Internacional y también Igi Llaima, manteniendo no solo el nombre, sino también una forma de entender el trabajo.
En sus últimos años, Albornoz encontró en el campo otra de sus grandes pasiones. Allí, rodeado de naturaleza y animales, vivió una etapa de calma y conexión con lo esencial, en contraste con la intensa vida empresarial que lo caracterizó.
Hoy, el mundo del transporte se encuentra de luto. La partida de Nelson Albornoz Ruedlinger deja una huella que trasciende cifras y operaciones: una historia construida desde el sur, con esfuerzo, visión y familia. Su legado permanece en cada ruta recorrida, en cada equipo formado y en una historia que continuará avanzando.
Sus restos están siendo velados en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en Holandesa 0830, en la ciudad de Temuco. Sus funerales se realizarán en el mismo lugar este domingo al mediodía, en horario por confirmar.






