Este lunes, el Ministerio de Hacienda confirmó un significativo aumento en el precio de las gasolinas y el diésel a nivel nacional, con incrementos que oscilarán entre $370 y $580 por litro.
De acuerdo con lo informado por el Gobierno, la medida responde a la imposibilidad de sostener subsidios frente al fuerte impacto de los precios internacionales del petróleo. “El estado de las finanzas públicas impide hacer frente al enorme impacto (…) sin comprometer los recursos de todos los chilenos”, señalaron desde la cartera.
El ajuste se realizará mediante el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), que permitirá traspasar rápidamente las variaciones del mercado internacional a los precios internos. Así, a partir del jueves 26 de marzo, la gasolina de 93 octanos subirá $370 por litro, mientras que el diésel registrará un alza de $580 por litro, tras los cálculos de la Comisión Nacional de Energía (CNE).
Desde el Ejecutivo recalcaron que el MEPCO continuará operando con normalidad, lo que permitirá que, en caso de una baja en el precio internacional del petróleo, esta también se refleje rápidamente en los valores locales.
El asistente social valdiviano Matías Uribe advirtió sobre el impacto directo que esta alza tendrá en el bolsillo de las familias, especialmente en la clase media. “Este incremento no solo afecta a quienes tienen vehículo, sino que encarece toda la cadena de costos: transporte, alimentos y servicios básicos”. Además explicó que muchos hogares ya destinan una parte importante de sus ingresos a gastos fijos, por lo que una subida de esta magnitud “termina reduciendo el margen para el ahorro o incluso para cubrir necesidades esenciales”.
Asimismo, agregó que la clase media será una de las más afectadas, ya que “no accede a subsidios estatales y, al mismo tiempo, enfrenta sueldos que no se ajustan al ritmo del costo de la vida”. En esa línea, advirtió que este escenario podría traducirse en mayor endeudamiento y presión económica en los próximos meses.





