En los últimos años, la presencia del queltehue o treile (Vanellus chilensis) en áreas urbanas de Valdivia se ha vuelto cada vez más notoria. Ya sea en parques, terrenos baldíos, jardines o incluso canchas deportivas, estas aves de pecho blanco y alas grises no solo llaman la atención por su aspecto, sino también por sus potentes vocalizaciones.
El queltehue, también conocido como tero-tero, es una especie originaria de Sudamérica que ha sabido adaptarse al entorno urbano, especialmente en ciudades como Valdivia, donde el clima lluvioso y templado ofrece condiciones ideales para su alimentación y anidación. Las lluvias frecuentes ablandan el suelo, lo que facilita la búsqueda de lombrices, insectos y otros invertebrados, que forman parte fundamental de su dieta.
Además de su resistencia al mal tiempo, los queltehues destacan por su fuerte comportamiento territorial. Sus característicos sonidos agudos —algo así como un “kee-kee-kee” repetitivo— no pasan desapercibidos. Estas vocalizaciones tienen una función clara: alertar sobre posibles amenazas a sus nidos, que suelen estar en el suelo, a menudo en zonas abiertas o de pasto corto.
Frente a su creciente presencia en la ciudad, es importante que los habitantes de Valdivia aprendan a respetar el espacio de estas aves. Evitar molestar a los queltehues durante la época de cría, no acercarse a sus nidos y reducir la intervención en sitios donde se sabe que habitan, son formas simples pero efectivas de protegerlos.
A medida que la urbanización avanza, la convivencia con la fauna nativa se vuelve un desafío, pero también una oportunidad para desarrollar una relación más armónica con el entorno natural. Los queltehues, con su resistencia, adaptabilidad y peculiar forma de expresarse, son un recordatorio sonoro de que la naturaleza aún tiene un lugar en nuestras ciudades.




