Matías Soto (390° ATP) ha demostrado una trayectoria ascendente desde sus primeros pasos en el tenis en el Club de Tenis Paipote en Copiapó, donde comenzó a jugar a los seis años. Tras mudarse a Santiago en busca de mayores oportunidades, logró posicionarse entre los mejores del ranking Sub 14 y Sub 16 de Latinoamérica. Actualmente, Soto suma su undécimo trofeo en la modalidad de duplas dentro del ATP Challenger Tour 2025, consolidando su nombre en el circuito profesional.
Para Soto, el éxito en la cancha comienza mucho antes de empuñar la raqueta. Su preparación combina nutrición saludable y trabajo físico preventivo, aspectos que considera esenciales para rendir al máximo nivel. “Siento que la energía parte de la alimentación. Desayuno contundente los días de entrenamiento y paso por el gimnasio antes de jugar, para que mi cuerpo esté preparado”, asegura el tenista.
Actualmente, Soto se encuentra en su quinta semana de pretemporada, priorizando la transición del trabajo físico al tenis. Según explica, los primeros días se centran en el acondicionamiento físico, y luego se agregan entrenamientos en cancha, jugando sets con distintos rivales para recuperar ritmo competitivo de cara a los próximos torneos M25.
El vínculo de Soto con la Federación de Tenis de Chile ha sido clave para su desarrollo profesional. Desde los 14 años ha recibido entrenamiento gratuito y becas que le han permitido concentrarse en su crecimiento deportivo. “El apoyo humano se siente desde que tengo 12/14 años. Además, proyectos como el de la IND, que costea a mi psicólogo, han sido fundamentales en mi desarrollo profesional”, comenta el tenista, destacando la importancia de contar con un respaldo institucional sólido.
Soto reconoce que el equilibrio emocional y personal es clave para sostener su rendimiento. “El año pasado, cuando no se dieron los resultados, me encerré en la vida de tenista. Para 2026 quiero desconectar más y pensar en mí como ser humano”, asegura. Aprovechar los torneos en Chile le permite estar cerca de su familia y entrenadores, disfrutar de su entorno y mantener un enfoque saludable tanto dentro como fuera de la cancha.
Sobre la perseverancia necesaria para alcanzar el éxito, Soto destaca: “El deporte te da más malos momentos que buenos. Hay que creer en el proceso hasta el final. La constancia y el sacrificio son fundamentales para lograr los resultados”.
El gran objetivo de Soto en 2026 es la Copa Davis, que se jugará el 6 y 7 de febrero en el Court Central Anita Lizana del Parque Estadio Nacional, donde integrará un equipo junto a Cristian Garín, Alejandro Tabilo, Tomás Barrios Vera y Nicolás Jarry. “Es un sueño de niño. Siempre quise jugar la Copa Davis y trato de llegar en buenas condiciones, sin lesiones y bien ambientado tenísticamente”, afirma.
Con metas claras y un sólido respaldo institucional, Matías Soto inicia una temporada que promete ser clave en su consolidación. Su combinación de disciplina rigurosa, preparación física y equilibrio personal muestra que el tenis chileno tiene un presente brillante y un futuro aún más prometedor.






