La reciente gira a Mendoza dejó en claro que, más allá de los resultados deportivos, Old Newlanders tuvo un objetivo mucho más profundo: comenzar a construir una identidad sólida de cara a la ARUSA Segunda División 2026. Desde el inicio, el foco estuvo puesto en fortalecer el equipo, afianzar valores y sentar las bases de un proyecto a largo plazo que permita un crecimiento sostenido del club.
El viaje a Argentina fue concebido como una instancia clave para trabajar desde lo interno. El cuerpo técnico destacó que la prioridad estuvo en consolidar el grupo humano, reforzar vínculos y alinear a los jugadores bajo una misma visión. En ese sentido, la experiencia sirvió como un espacio formativo que fue más allá de lo estrictamente competitivo, apuntando a generar cohesión y sentido de pertenencia.
En el plano deportivo, los encuentros frente a equipos mendocinos —caracterizados por un ritmo de juego más alto— permitieron al plantel medir su nivel actual. Este contraste fue fundamental para identificar el punto de partida del equipo y establecer objetivos claros. Entre los aspectos positivos, se destacó el buen funcionamiento del line y pasajes consistentes en defensa, elementos que el cuerpo técnico considera pilares del juego.
Uno de los principales desafíos para la temporada será la construcción de una identidad en cancha. La propuesta del entrenador apunta a un equipo intenso, capaz de aprovechar el desorden del rival y generar peligro a partir de la recuperación del balón. No obstante, reconocen que este proceso aún está en desarrollo y requiere tiempo para consolidarse.
El análisis posterior a la gira también evidenció brechas importantes, especialmente en el aspecto físico. El cuerpo técnico considera fundamental mejorar el despliegue y la condición de los jugadores para sostener la intensidad que exige el nuevo modelo de juego, particularmente en una categoría que demandará un mayor nivel competitivo.
De cara a 2026, el mensaje desde el club es claro: el énfasis estará puesto en el proceso por sobre los resultados inmediatos. La prioridad será consolidar el grupo, fortalecer las bases institucionales y recomponer el vínculo entre el colegio y el club, un aspecto que reconocen como clave para el desarrollo integral del proyecto.
Con 13 años de historia, Old Newlanders continúa en una etapa de construcción. El desafío del nuevo staff es instalar una cultura e identidad de juego que perdure en el tiempo, siguiendo el ejemplo de los clubes más consolidados. La gira a Mendoza marcó el primer paso de este camino; ahora, el reto será trasladar ese aprendizaje a la competencia y comenzar a escribir un nuevo capítulo en la historia de la institución.




