Se marcó un hito en la historia de la protección social en Chile con la promulgación de la Ley que crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, “Chile Cuida”. Por primera vez de manera explícita, el derecho al cuidado es reconocido como un cuarto pilar de la protección social, sumándose a la salud, la educación y la seguridad social.
La nueva Ley “Chile Cuida” responde a una crisis histórica invisibilizada, en la que la responsabilidad de cuidar recaía casi exclusivamente en las familias y, mayoritariamente, en las mujeres. Esta realidad generó sobrecarga, desigualdad y limitaciones para miles de personas que asumieron tareas de cuidado sin apoyos suficientes. Con este cambio de paradigma, el Estado asume el cuidado como una responsabilidad compartida y un derecho social garantizado.
Derechos y universalidad: Un cambio estructural
La ley consagra el derecho al cuidado en su triple dimensión: el derecho a cuidar, el derecho a ser cuidado y el derecho al autocuidado. Este enfoque integral reconoce tanto a quienes requieren apoyos como a quienes ejercen labores de cuidado, promoviendo condiciones más justas y dignas para ambos.
Uno de los aspectos más transformadores es su carácter universal. Se establece una base de protección para todas las personas cuidadoras de personas con dependencia severa, sin distinción socioeconómica. De este modo, se supera la lógica exclusiva de programas focalizados, avanzando hacia un sistema que entrega apoyos, servicios y acompañamiento estatal de manera transversal.
Avances concretos en el país:
La implementación de Chile Cuida se construye sobre bases sólidas desarrolladas durante el actual Gobierno. Entre los principales avances destaca la Red Local de Apoyos y Cuidados, presente en 215 comunas en 2025, beneficiando a 37.500 díadas —compuestas por la persona dependiente y su cuidadora—, con una proyección de expansión a 250 comunas durante 2026.
Asimismo, la Credencial de Persona Cuidadora ya identifica a más de 248 mil personas, facilitando su acceso preferente a servicios del Estado y reconociendo formalmente la labor que realizan.
Con la promulgación de esta ley, Chile da un paso decisivo hacia una sociedad que reconoce la importancia de los cuidados, promueve la corresponsabilidad y fortalece su sistema de protección social con un enfoque de derechos y equidad.






